1. Confirmen el diagnóstico de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad por medio de profesionales especialmente capacitados.
2. Obtengan una devolución diagnóstica específica: por ejemplo, “su hijo tiene problemas emocionales” no es un diagnóstico aunque podría ser la puntada inicial de una descripción. De ser necesario, solicite al profesional que efectúe el diagnóstico por escrito.
3. Inicien el tratamiento solamente con profesionales que tengan adecuada formación en el tratamiento del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad.
4. Busquen información sobre el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad prestando más atención a quienes tienen un sólido respaldo científico. En el campo del TDAH, como en cualquier otro aspecto de la vida, podrán encontrar opiniones diferentes, pero sepan diferenciar entre discusiones científicas y aquellas que son solamente pseudo científicas.
5. No se conformen con un listado de problemas o síntomas: “lados débiles”, procuren desarrollar una perspectiva integral de su hijo, para lo cual tengan bien presentes tanto ustedes como los profesionales sus virtudes: “lados fuertes”. No irán lejos en el tratamiento de si no revalorizan a su hijo ante ustedes mismos.
6. Obtengan un Tratamiento Multimodal. Los fármacos a veces son imprescindibles, pero no menos necesario es aprender formas nuevas para educar al niño y que éste, desarrolle estrategias tanto para afrontar las dificultades del TDAH como para potenciar sus aspectos positivos.
7. Una parte esencial del Tratamiento Multimodal es el Entrenamiento de Habilidades Parentales. No se conformen con consejos del tipo: “póngale límites”, “pase más tiempo con su hijo”. Demande que el profesional le transmita una metodología para cambiar la relación con su hijo en una dirección positiva, lo oriente y supervise en esos esfuerzos.
8. Organicen actividades en las que ustedes tengan una involucración positiva con su hijo, en el entrenamiento parental se les enseñará “el tiempo especial de juego”, pero además seleccionen actividades artísticas, recreativas, deportivas, de hobby, etcétera que favorezcan una conexión positiva.
9. Pidan información concreta sobre qué es el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad de manera tal que ustedes piensen y sientan que ahora “entienden” por qué su hijo se comporta como se comporta.
10. Busquen una escuela con autoridades y docentes que conozcan el trastorno, lo comprendan, sepan cómo remediarlo, al menos parcialmente, mediante adecuadas intervenciones en el aula y/o modificaciones en la instrucción o el currículo (o se hallen dispuestas a aprender).
11. Busquen una escuela que disfrute de la interacción con profesionales externos y esté dispuesta a dialogar con ellos sobre los cambios que la escuela puede favorecer tanto desde la óptica educacional como psicológica y social.
12. Comprometa al profesional que atiende a su hijo a que brinde asesoramiento a la escuela si ésta no dispone de los conocimientos o profesionales de las ciencias de la educación entrenados y si ésta sí dispone de ellos, que esté abierto al diálogo con el fin de elaborar consensos.
13. Colabore intensamente con la escuela de sus hijos, aprendan a desarrollar programas de intervención en forma conjunta.
14. El 50% de los niños con TDAH padecen otro trastorno en comorbilidad (es decir, que tienen más de una dificultad trastorno), por ende asegúrese de que se han diagnosticado correctamente todos los aspectos del problema. Muchas veces el diagnóstico debe ser Multidisciplinario.
15. Busque el tratamiento apropiado y más eficaz para cada uno de los trastornos acompañantes. Si hay trastornos de aprendizaje deberá realizar un tratamiento psicopedagógico, etcétera. En estos casos, es muy importante que un profesional tome la responsabilidad de “administrar” el caso, de forma tal que los profesionales involucrados acuerden con ustedes un plan de trabajo.
16. La educación de un niño con TDAH puede ser una tarea difícil aunque excitante. Los padres deben prestarse apoyo recíprocamente, ser equilibrados, justos y ejecutivos en la resolución de problemas.
17. Manténganse calmos: ustedes no pueden darse el lujo de perder la calma con la misma facilidad que su hijo cambia de canal el televisor. Conozca cuáles son las situaciones que lo perturban más y desarrolle estrategias para afrontarlas. La ira de los padres en vez de disuadir ciertos comportamientos tiende a potenciarlos.
18. Parte de la Ayuda que deben prestarse es tener claro cuándo deben actuar juntos y cuándo turnarse de forma tal de evitar la sobre exposición.
19. Muchos padres tienden a aislarse social y familiarmente como consecuencia de las disconductas del niño. Esto se debe evitar, por ejemplo, poniendo en práctica estrategias que faciliten al niño eldesarrollo de sus habilidades sociales. Existen programas de
entrenamientos de habilidades sociales y técnicas de modificación comportamental para conseguir que su hijo se comporte más apropiadamente fuera del hogar.
20. Los padres deben proveer a su hijo de un ambiente estructurado con moderación pero sin rigideces innecesarias: horarios de comida, sueño, estudio y esparcimiento deben estar ordenados razonablemente.
21. Si el entrenamiento parental no ha logrado que los padres puedan trabajar de manera conjunta y apropiada, se debe considerar la Terapia Familiar. Recomendamos los abordajes sistémicos. No vacilen en pedir ayuda para ustedes mismos.
22. Los niños con TDAH pueden beneficiarse en extremo de la realización de actividades físicas, éstas no lo curan, pero siempre es preferible que haya participado de actividades deportivas, especialmente grupales, a que haya pasado la tarde mirando televisión. Esto en función del común déficit social que presentan muchos niños con TDAH.
23. Alienten también las actividades creativas, ligadas a todas las formas artísticas: pintura, dibujo, música, etcétera; pero en contextos estructurados.
24. Los movimientos ociosos de su hijo que no perturben o sean peligrosos no deben ser bloqueados. A la larga el niño fallará en conseguir lo que usted quiere y simplemente habrá aumentado su nivel de stress. Concéntrese en restringir sólo lo que es necesario.
25. Ayude a su hijo a manejar la tendencia que tiene de querer tocarlo todo, por ejemplo, proporciónele un objeto o juguete para manipular en las situaciones que debe permanecer mucho tiempo sentado (en un viaje, por ejemplo), favorezca la presencia entre sus juguetes de equipos que el permitan manipulaciones y armados de estructuras tridimensionales, y si su hijo, mientras presta atención necesita manipular un objeto permítalo siempre y cuando “realmente” preste atención.
26. Establezcan límites claramente delimitados: por ejemplo, si está tratando que el niño aprenda respetar una regla específica coloque carteles recordatorios, explíquele cuál es el comportamiento correcto, ejecútelo usted mismo como demostración y haga que lo reproduzca: insista hasta haber moldeado correctamente la respuesta.
27. Realicen una especificación precisa y concreta de qué comportamientos consideran aceptables y cuáles no. Confirmen que el niño conoce el desempeño que se le solicita (por ejemplo, por el procedimiento recién descrito).
28. Establezcan consecuencias positivas o negativas claramente. El niño debe
saber con exactitud cuáles serán las consecuencias de sus conductas.
A través de la atención, nuestra mente puede centrarse en un estímulo de entre todos los que hay a nuestro alrededor para ignorar todos los demás. Con la concentración, una de las habilidades fundamentales en el proceso de conocimiento, mantenemos la atención focalizada sobre un punto de interés, durante el tiempo que sea necesario. Sin concentración es prácticamente imposible aprender algo, por tanto, la concentración es imprescindible para el aprendizaje.
Consejos para favorecer la atención y concentración
1. Evitar distracciones. Prescindir de todo aquello que pueda distraer la atención del niño: problemas personales, de familia, falta de objetivos, ruidos, etc.
2. Diversificar las tareas. Cambiar de materia o asignatura de estudio cada cierto tiempo. Los cambios ayudan a iniciar el proceso de atención y así el niño podrá mantener la concentración por más tiempo.
3. Crear rutinas y hábitos de estudio. Conviene empezar a estudiar todos los días a una hora fija para conseguir un buen rendimiento cerebral. Si una persona se acostumbra a hacer el esfuerzo de concentrarse todos los días a la misma hora, al cabo de unos días logrará que su mente se concentre con más facilidad a esa hora.
4. Marcar tiempos. Es necesario establecer un tiempo para realizar cada tarea o actividad y que se exija realizarla en el tiempo previsto.
5. Organizar tareas. Conviene realizar las tareas más difíciles cuando el niño esté más descansado.
6. Centrar la mente. Para estar a pleno rendimiento, la concentración requiere un calentamiento previo, que puede consistir en dedicar unos minutos (no más de cinco) a tachar algunas letras (elegir alguna) de una hoja de periódico. A continuación, puede pasar a hacer la actividad programada.
7. Trazar metas y objetivos. Es muy importante que el niño tenga claras las metas a alcanzar. Cuando queremos algo de verdad y con fuerza, movilizamos muchos de nuestros recursos para tratar de alcanzarlo. Por tanto, si el niño tiene claro su objetivo en el estudio, más de su parte pondrá para conseguirlo.
8. Intercalar descansos. El proceso de atención sigue una curva que suele decaer con el tiempo. Por ello, es conveniente intercalar descansos para recuperar la concentración.
9. Sintetizar y resumir. Resumir mentalmente lo que se ha escuchado durante una explicación y apuntar con frases cortas los detalles de más interés es una buena técnica para ejercitar la atención
Algunas frases comunes son: ¡Me he quedado en blanco en el examen! Llevo dos días intensivos de
estudio y ahora no me acuerdo de nada. O bien, ¡es que a mi hijo no le gusta estudiar, no es capaz ni de sentarse a
trabajar. Se pasa la tarde frente al televisor o en el ordenador. ¡No se que
hacer con él!
Todos conocemos o,
al menos nos suena, la teoría de las técnicas de estudio: cómo nos debemos sentar ante una mesa
para estudiar (rectos, cómodos), rodeados del ambiente adecuado (luz, temperatura
y silencio), el control del tiempo, cómo hacer resúmenes,
Consejos para
evitar las malas notas de los niños
Es frecuente escuchar a los niños decir: ¡Yo no sirvo para estudiar! ¡No me da tiempo! ¡A mí nunca me han gustado
las matemáticas! Pero ellos se dan cuenta, al hacerles reflexionar, que hay cosas que no
van bien. Hay niños que se ponen, con toda su voluntad, a las seis de la tarde
a estudiar y cuando se dan cuenta son las nueve de la noche, sólo han hecho una
cosa y su madre les llama para cenar. Se han pasado toda la tarde sin enterarse
y aún están todos los deberes por hacer esquemas, etc.
Aprender a estudiar
en casa
Desde muy pequeños, debemos educar a
los niños en esta disciplina y en el estudio. En Primaria, los
alumnos pueden ir más o menos bien, pero luego en Secundaria, fallan la mayoría. Y no me refiero a que se quedan,
sino que empiezan a sufrir y a luchar por intentar sacar los estudios de
cualquier forma, cuando esto se debe aprender y educar desde el principio y, además, desde casa. Y digo desde casa, porque ésta no es responsabilidad del colegio. El
profesorado ya sabe de memoria cómo hay que estudiar y lo explican en las
clases todos los años, pero luego hay que ponerlo en práctica con el apoyo y la
guía de la familia.
Regularidad y
disciplina en el estudio
Cuando se llega a casa por las tardes, hay tiempo
para merendar, para hablar de cómo ha ido el colegio, con los
amigos, con los profesores, para comentar las anécdotas nuevas... y a las 4 0 5
de la tarde nos ponemos a trabajar. Para
esto no hay discusión. Todos tenemos responsabilidades y debemos cumplir con
ellas. Si al principio cuesta, se puede poner un sistema de premios por
acuerdos conseguidos. Se debe empezar con los niños pequeños dedicando una hora
todos los días para leer un cuento, hacer un dibujo, aprender a hacer rompecabezas,
a recortar o a amarrar los zapatos.
Al principio, significará tener que ponernos todos
los días con ellos sin excepción. Con el tiempo, veremos cómo podemos ir
dejándolos a ellos solos porque habrán adoptado esa costumbre de ponerse todos
los días a trabajar. Si nos ha sobrado tiempo, podremos jugar, ver un poco de televisión o jugar con la compu (siempre controlando el tiempo) y en este
orden: primero trabajo y luego distracción. Hay padres que se quejan porque
para merendar se ponen la televisión y luego no hay forma de que la apaguen y
se pongan a estudiar. En este entrenamiento, para conseguir el hábito de
estudio, hay que ponerse serios desde el principio y hacerlo bien (para comer
no necesitamos la televisión).
Tiempo de estudio
Cuando los niños tienen entre 7 y 8 años, podemos introducirles en el concepto del tiempo de
estudio. Para evitar el ejemplo anterior, el niño que se pasa la tarde delante
de los libros y no ha terminado los deberes, hay que practicar con el reloj y
los horarios. Una idea es empezar a hacer un crucigrama o cualquier otra
actividad al día. El primer día
controlamos lo que tarda (pongamos diez minutos) y, a partir de ese día, le
proponemos intentar ganarse a sí mismo y superar su propio record (9-8-7 minutos).
El objetivo de este sistema no es agobiarles con el tiempo, sino comprender que
cuando nos ponemos un tiempo, las cosas cunden de una manera más eficiente.
Así, cuanto antes terminen, más tiempo tendrán para jugar después. Esto les
sirve de calentamiento para luego pasar a otra actividad. Leer todos los días, al menos quince minutos, y también con
buen ritmo es otro buen ejercicio. Cuando ya van siendo mayores, el crucigrama
se puede sustituir por algún ejercicio sencillo o alguna asignatura fácil y
breve, para luego pasar a la asignatura que más les cueste o que tenga más
trabajo para el día siguiente. No podemos dejarlo para el final, ya que siempre
habrá alguna excusa para no hacerlo (ya estoy cansado, no me apetece, mejor que
me lo expliques mañana....).
Primero, se estudia
y luego, se hacen los ejercicios
Los niños se acostumbren a hacer los deberes (solo los ejercicios que les ponen en clase) todos los
días y creen que con eso ya han cumplido. Esto no vale. Primero, se debe
estudiar la pregunta y, luego, se hacen los ejercicios. Si un niño está atento
en clase a la explicación (1º), lo estudia en casa (2º), lo aprende (3º), hace
ejercicios (4º), los corrige en clase (5º), hace resumen o esquema (6º) y
repasa las preguntas cada cierto tiempo (7º) hasta el día del control. ¿Cómo no
se va a saber la lección para el día del examen después de, al menos, repasar 7
veces la misma pregunta? Claro que si no está atento en clase, no hace los deberes ni estudia el día antes del examen, ya
sabemos lo que saldrá.
Todo se consigue
con esfuerzo
Cuando empezamos a educar a los hijos, debemos
tener claro que buscamos lo mejor para ellos y, en esta vida, las cosas se
consiguen con esfuerzo. Esta es la disciplina que queremos enseñarles y
tenemos que razonar con ellos: todos estamos cansados, pero ellos tienen su
trabajo por la tarde, igual que nosotros con cenas, plancha, ayudar con sus deberes... y lo hacemos con gusto. Al final del día, una vez
hemos realizado nuestras tareas, podremos descansar. Así, nos acostaremos con
la satisfacción del deber cumplido.
Vivimos en un mundo muy sexualizado. Hay
mensajes a todo nuestro alrededor— en la radio y televisión, en las películas,
las revistas, y la música. El sexo se usa para vender todo desde el jabón hasta
los autos.
Los lideres y los programas de farándula
también tienen mucho que decir acerca del sexo. También las personas dicen
mucho en las tiendas, en la calle y en nuestras casas. Y nuestros hijos lo
escuchan e interpretan a su manera,
todo.
Pero a pesar de que se habla tanto,
nuestros hijos no reciben mucha información útil.
Muchos niños se confunden perciben riesgos,
temores, etc.. acerca de la sexualidad. Frecuentemente el abuso sexual, las
enfermedades transmitidas sexualmente y embarazos no deseados dan forma a sus
vidas.
Queremos que nuestros niños tengan vidas
saludables y gratificantes. Y todos sabemos que es importante enseñarles acerca
del sexo. Pero para muchos de nosotros encontramos que es difícil hablar sobre
el sexo — especialmente con nuestros niños. Este documento puede facilitárselo.
Es fundamental el consenso acerca de lo que se dice y
se practica tanto en casa como en el colegio a través de la educación y sus
planes de estudios.
¿Que es la sexualidad?
Todos somos sexuales. Nuestra sexualidad
incluye:
•nuestros cuerpos y como funcionan
•nuestro genero — si somos mujer u hombre
•nuestra identidad de genero — como nos
sentimos acerca de ser mujer u hombre
•nuestra orientación sexual — si somos
heterosexuales, homosexuales o bisexuales
•nuestros valores sobre la vida, el amor y
las personas en nuestras vidas.
Y la sexualidad influye como nos sentimos
sobre todas estas cosas y como experimentamos el mundo.
¿Porque Los Niños Necesitan Saber Acerca de La
Sexualidad?
Entendiendo la sexualidad ayuda a los niños
a manejar sus emociones y la presión de sus amistades y compañeros. Con esta
información, ellos pueden tomar control de sus vidas y tener todo tipo de
relaciones amorosas. También les protege contra el abuso sexual y que se
conviertan en abusadores sexuales.
Los niños aprenden sobre su sexualidad
desde el día que nacen. El hogar puede ser el lugar mas significativo para
aprenderlo. Podemos ayudar a que nuestros niños se sientan positivos sobre su
sexualidad desde la infancia. Así nos tendrán confianza para hacernos preguntas
en el futuro.
¿Es Posible Dar Demasiada Información?
No. La información no atenta a los niños a
ser activos sexualmente. Los jóvenes pueden hacer mejores decisiones sobre el
sexo cuando tienen toda la información que necesitan y cuando no hay tabú
acerca lo que pueden hablar en la casa
.
¿Y Si Me Siento Incomodo(a) Hablando Sobre El Sexo?
Siéntase acompañado(a). La mayoría de
nosotros nos sentimos así y no debe sorprenderse:
•Muchos de nosotros aprendimos que el sexo
era demasiado “sucio” para discutirlo.
•Muchos de nosotros tenemos miedo de no
tener todas las respuestas.
•Para algunos es difícil admitir que
nuestros niños son sexuales.
•Es mas, es difícil para algunos de
nosotros admitir que nosotros mismos somos sexuales.
•Y algunos de nosotros tememos los
sentimientos sexuales normales que existen entre nuestros niños y nosotros.
Pero puede hablar abiertamente con ellos
acerca de sus sentimientos. Puede empezar diciendo algo como “Se me hace
difícil hablar sobre esto. Mis padres y yo nunca discutimos estas cosas. Pero
yo quiero que tu tengas a alguien con quien hablar sobre esto.”
No trate de esconder sus sentimientos o
evitar el tema. Eso solo lo hará peor. Empiece una conversación y sigua
conversando abiertamente desde el principio. Acuerde — que la información sobre
la sexualidad es igual de importante como la comida, la protección y el cuidado
amoroso.
¿Cuándo Es El Mejor Tiempo Para Empezar?
Es mejor empezar en cuanto los niños
empiezan a recibir mensajes sobre la sexualidad. Y empiezan a recibirlos desde
el momento en que nacen. Pero no se preocupe si no ha empezado todavía. Nunca
es demasiado tarde. Solo que no trate de hacerlo de un solo. Lo más importante
es tener una actitud abierta y estar disponible cuando su niño quiera hablar.
¿Que Es Lo Que Quieren Saber Los Niños?
¿Que Es Lo Que Necesitan Saber?
¿Cuando Lo Necesitan Saber?
Lo que los niños quieren saber, es que si
son “normales.” Les podemos ayudar a entender que es “normal” que todos seamos
diferentes. Es mas, la lección mas importante que podemos compartir con nuestros
niños es eso mismo: El ser diferente es normal.
Aquí puede ver como ayudar a los niños en
diferentes etapas de la vida.
Del Nacimiento a los Dos Años:
A los bebes les damos un sentido de quienes
son desde que nacen. Les hacemos sentir seguros o inseguros mediante:
•la forma en que los tocamos
•la forma en que les damos de comer, los
lavamos y cambiamos los pañales
•con el tono de nuestra voz
•permitiéndoles que se sientan cómodos con
sus cuerpos y sus emociones
Ellos pueden desarrollar sentimientos
saludables sobre su sexualidad si hacemos todas estas cosas de un modo
agradable y cariñoso.
Los niños exploran sus cuerpos. Aprenden
rápidamente que se siente agradable tocar sus órganos sexuales. Es bueno
dejarlos disfrutar esto. Si les gritamos o les pegamos en las manos, lo harán
de todos modos — pero se sentirán culpables. Y no nos tendrán confianza mas
adelante en sus vidas cuando necesiten orientación sobre el sexo. También es
importante que los niños aprendan que el orinar y defecar son funciones
saludables y normales.
Cuando llegan a los tres años, los niños ya
saben que las mujeres y los hombres tienen diferentes órganos sexuales. Hay que
hablar sobre ellos de la misma forma que se habla de la nariz, los codos y los
dedos. Siempre use los nombres correctos de los órganos sexuales. Debe usar
“vulva,” “pene,” y “senos” en vez de palabras de familia o de la calle. De lo
contrario puede ser que los niños se formen una idea que estas partes del
cuerpo tienen algo de “malo.”
Los niños pequeños tienen curiosidad sobre
los cuerpos de sus padres y de otros niños. Pueden jugar de “doctor” para
mirarse los órganos sexuales. Esto es una forma muy normal para que los niños
averigüen las diferencias y aprendan sobre su sexualidad. Usted puede decidir
si quiere permitirlo o no. Pero no ayuda castigarlos por ser normales.
Los niños de tres años también desarrollan
curiosidad en cuanto a “¿De donde vienen los bebes?” No tiene que describir lo
que es la relación sexual en este momento. La respuesta debe ser sencilla en
esta etapa. Puede decir algo como, “Los bebes crecen en un lugar especial
adentro de la mamá.” A medida que van pasando los años puede agregar detalles
cuando su niño(a) pueda entenderlos.
Los niños de cuatro años se apegan mucho a
su padre o madre — aun si uno de ellos está ausente. Es más, pueda que el
niño(a) sienta celos de la madre, el padre o la pareja de su madre o padre.
Ellos pueden encariñarse con padres u otras personas que los cuidan sin
importar el sexo de la persona. Ninguna de estas relaciones quiere decir que la
niña o el niño sea homosexual o heterosexual. Debemos dejar que los niños se
sientan cómodos con cualquier relación que formen. No debemos burlarnos de
ellos si tienen “novio” o “novia.”
Los niños de cuatro años pueda que quieran
estar en la cama con sus padres u otras personas que los cuidan. Es posible que
también quieran verlos sin ropa. Debemos de establecer limites que son cómodos
para nuestras familias. Pero no debemos castigar a los niños por tener estos
deseos.
De Cinco a Siete Años:
Los niños normalmente son menos apegados
con los padres o con las personas que los cuidan a esta edad. Ellos están
empezando a descubrir su propia feminidad o masculinidad. Y puede ser que solo
quieren estar con personas de su mismo sexo. Por eso es muy común que digan que
odian a los niños del sexo opuesto. Otra vez, es mejor no burlarse de ellos por
esto.
Es posible que los niños en la escuela
primaria tengan pena de hacer preguntas. Pero, eso no quiere decir que no
tienen preguntas. La mayoría han oído acerca de cosas como el SIDA, la
violación, y el abuso de niños. Así que siga hablando con ellos.
Las fantasías sexuales sobre miembros de la
familia de los dos sexos también son comunes. Puede ser que los niños se
sienten preocupados por estos pensamientos. Hay que asegurarles que el solo
pensar o soñar en algo no hace que se vuelva realidad.
Los Pre-adolescentes (ocho a 12 años) necesitan toda la información acerca de la menstruación, los sueños
mojados y otras señales de la madurez. Los pre-adolescentes se preocupan mucho
si son “normales.” Los varones se preocupan por el tamaño de su pene. Las niñas
se preocupan por el tamaño de sus senos. Asegúreles que no hay dos personas
iguales.
Debemos dejar que los jóvenes encajen con
los niños de su edad. Pero también debemos animarlos a que piensen por si
mismos.
La mayoría de los niños tocan sus órganos
sexuales para sentir placer. La masturbación es muy común durante esta etapa.
Es importante que les aseguremos a los niños que la masturbación es normal —
pero que se debe hacer en privado.
Los niños están fascinados en la forma que
cambian sus cuerpos. Es común que miren y toquen sus órganos sexuales. Esto es
una de las formas en que aprenden que son normales. Esto lo hacen con amigos de
los dos sexos. Esta clase de juego sexual no hace que un niño(a) sea homosexual
o heterosexual.
La mayoría de los niños ya mayores , con
mas años ya están listos para saber acerca del sexo y la reproducción. Quieren
saber sobre las relaciones sexuales y relaciones sociales. Necesitan saber
acerca de las infecciones transmitidas sexualmente, los métodos
anticonceptivos, y las consecuencias del embarazo durante la adolescencia. Y
necesitan saber como todo esto puede afectar su vida.
Los jóvenes deben aprender como decir “no”
y entender lo que es el “sexo seguro.” El “sexo seguro” reduce el riesgo de
transmitir infecciones transmitidas sexualmente. Deben saber como tener
relaciones sin herirse o herir a otras personas. Y deben saber que ellos son
responsables por lo que hacen.
Los adolescentes pueden ser blancos fáciles
para los malos consejos y la presión de sus amistades y compañeros ( as).
Asegúreles que su sexualidad y sus sentimientos son normales. Los jóvenes
homosexuales necesitan aun más seguridad de que son normales.
Todos los adolescentes tienen que tomar
decisiones sexuales. Los padres y sus niños pueden considerar la siguiente
lista de preguntas. Los padres pueden pensar como ellos hubieran contestado estas preguntas
cuando ellos eran niños:
• Sabes lo que es ser " virgen" ¿Estas
apenado de ser “virgen?”
•¿Sabes como protegerte contra el embarazo y las
infecciones?
•¿Te están presionando a tener relaciones sexuales?
•¿El tener relaciones sexuales te hará sentirte
diferente sobre ti mismo(a)?
•¿Crees que el tratar de ser popular es una buena
razón para tener relaciones sexuales?
•¿Estas considerando tener relaciones sexuales por que
estas enojado(a) con tus padres?
•¿Sabes cuales son tus limites?
•¿Vas a poder decirle a tus compañeros sexuales cuales
son tus limites?
•¿Estas emocionalmente y económicamente preparado(a)
para aceptar las consecuencias de un embarazo o de una enfermedad?
CONSEJOS PARA PADRES
•Sea un buen ejemplo para demostrar a los
niños como se enriquece la vida a través de los valores.
•Asegúreles que son normales.
•Desarrolle el auto-estima de sus hijos —
reconozca sus talentos y logros, de consejos constructivos y evite la critica y
el castigo.
•Respeta la privacidad del adolescente
tanto como valora su privacidad. No curiosee.
•Use nombres correctos para los órganos
sexuales y los comportamientos sexuales.
•Aproveche los “momentos oportunos para la
enseñanza.” El embarazo de una amistad, chismes en el vecindario o programas en
la televisión pueden ayudar a empezar una conversación.
•Incluya temas como la orientación sexual,
el abuso sexual y la prostitución.
•Sea claro en cuanto a sus valores y
déjeles saber a los jóvenes que hay otras personas con diferentes valores sobre
la sexualidad. Enséñeles que es importante respetar esas diferencias.
•No use tácticas para asustarlos para
evitar que los jóvenes tengan relaciones sexuales — eso no funciona.
•De respuestas honestas, cortas y
sencillas.
•Admita cuando no sabe la respuesta.
Podemos ayudarles a nuestros niños a encontrar la respuesta en un libro o algún
otro lado.
•No asuma nada. Por ejemplo, si el niño o
la niña le pregunta “¿Qué edad tiene que tener para tener relaciones sexuales?”
no quiere decir, “Estoy pensando en tener relaciones sexuales.”
•Que sepan los niños que usted está disponible
y acostumbre a compartir lo que esta pensando y sintiendo.
•Hágales preguntas aunque ellos no las
hagan — preguntas sobre lo que piensan y lo que saben.
•Decida lo que quiere decir acerca de sus
sentimientos y valores antes de hablar.
•Deje que sus expresiones faciales, el tono
de voz y el lenguaje del cuerpo apoye lo que dice con las palabras.
•Conozca el mundo en que viven nuestros
niños. ¿Que presiones están viviendo? ¿Que es lo que ellos consideran normal?
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Las técnicas de
estudio son un conjunto ordenado de acciones que realiza el estudiante para
lograr comprender y memorizar conceptos, principios o hechos de manera
permanente. Tras observar la manera de estudiar de estudiantes que consiguen
buenos resultados académicos, se han podido establecer las estrategias más
eficaces. El uso habitual de dichas estrategias permite al estudiante no
experimentado aprovechar mejor sus recursos intelectuales y, por lo tanto,
mejorar sus resultados académicos.
Las técnicas de estudio no se pueden aprender como un aprendizaje aislado,
sino que su entrenamiento se realizará siguiendo la guía de orientación
expuesta a continuación, mientras estudian los contenidos escolares.
Estudiar es un proceso que requiere cuatro momentos:
GUÍA DE
ORIENTACIÓN PARA EL ESTUDIO
COMPRENSIÓN DEL TEXTO
1.
Prelectura.
Consiste en realizar una lectura muy
rápida de todo lo que se ha de estudiar con el fin de sacar una idea general
sobre el contenido del texto.
2.
Lectura
comprensiva. Se trata de leer despacio procurando
entender bien todo lo que explica. Si alguna palabra o expresión no se
entiende, se usa el diccionario.
SELECCIÓN Y ORGANIZACIÓN DE CONCEPTOS
1.
Subrayar
las ideas principales o las palabras clave. Si se ha hecho bien, al leer sólo lo subrayado se podrá
entender lo fundamental del texto. Algunos textos ya dan pistas sobre
conceptos importantes con letra negrita u otros sistemas. No obstante se
tendrán que subrayar algunas palabras o frases más. Subrayar de la idea principal únicamente verbos, adjetivos y
sustantivos.
2.
Resumir
el texto. (No se hace si el texto ya está
considerablemente resumido). Una buena manera de hacer el resumen consiste en
escribir lo subrayado pero formando frases completas con sentido, con punto y
aparte cada vez. Es interesante que en el resumen se subrayen o resalten las
palabras clave o conceptos importantes.
3.
Confeccionar
un esquema. Se trata de presentar las palabras con
mayor carga conceptual organizadas formando un esquema de llaves o cuadro
sinóptico, por ejemplo. Dicho esquema no ha de ocupar más de una página. Una
vez conseguido, dispondrá de la información a estudiar reducida a su mínima
expresión y que representa, de manera gráfica, las relaciones entre los
conceptos.
MEMORIZACIÓN DE LOS CONCEPTOS PRINCIPALES
1.
Visualización
del esquema. Para memorizar el esquema de llaves
elaborado, será necesario mirar con atención durante un tiempo, entre dos y
cinco minutos según el tamaño del esquema, presentando atención al número de
elementos de cada nivel, a cómo están colocados, a cuantos niveles diferentes
hay... Es decir, observando con atención los detalles. Después tapar el
esquema e intentar reproducirlo en un papel. Si se reprodujo con éxito pasar
a la siguiente fase. En caso contrario, repetir el proceso.
2.
Recitación
repetida del resumen.
Primero hay que dividir el texto del resumen en partes pequeñas para
estudiarlas por separado, una detrás de otra. Se puede hacer por preguntas o
por párrafos. A continuación se lee tres veces seguidas, oral o
silenciosamente, la primera de las partes separadas, tras lo cual se tapará
lo leído y se intentará repetir sin mirarlo. Luego hay que comprobar y, si se
ha logrado, hacer lo mismo con la segunda parte. Si no, se vuelve a leer tres
veces más y otra vez a comprobar. Cuando se hayan aprendido tres partes,
conviene volver al principio y comprobar si aún se recuerdan las anteriores.
Habrá que releer alguna si se ha olvidado. Después se hará lo mismo cada tres
partes estudiadas.
3.
Repaso.
Lo que se ha aprendido un día no servirá
apenas si no se repasa al día siguiente, otra vez pasados cinco o seis días,
luego una vez por semana y, finalmente, el día antes del examen. REPASAR
consiste en hacer una lectura rápida y después ir comprobando por partes si
se sabe repetir bien el texto estudiado. Si algo se ha olvidado, se vuelve a
estudiar como se indica en los puntos anteriores.
Aunque resulta evidente, quiero hacer notar que el
estudio no es algo que debe hacerse un día o dos antes de un examen, sino que
es una actividad que hay que ir realizando a medida que se va trabajando en
clase.
Es posible que alguna de las actividades propuestas en la
guía de orientación, como hacer un esquema, presenten al principio una cierta
dificultad. No obstante vale la pena seguir practicando.
|
Articulo adaptado por
Nelly Matamoros López
Enseñar al niño a que se duerma
solo, teóricamente, es lo mismo que enseñarle a comer, a ducharse, a cambiarse
él solito. El sueño también es un hábito, muy necesario, que entra en la vida
del niño y que, como todo lo demás, debe ser bien orientado desde el principio.
Un niño que no duerme bien, es decir, que no concilia el sueño en su camita, da
el mismo trabajo que otro que no quiere sentarse a la mesa o que monta un
escándalo para irse a la ducha.
A partir de los 12 meses llega el momento en
que tu hijo debe dormir solo en su propia habitación. Algunos padres temen el
momento de la separación nocturna y lo alargan.
Pero esto es una costumbre que
hay que evitar ya que perjudica tanto el desarrollo intelectual del niño como
el descanso de los progenitores, ocasionando una dependencia excesiva del niño
hacia sus padres. Cuanto antes se haga a dormir solo, antes descansaran todos.
La rutina es lo mejor
Para que el niño no se acostumbre
a dormir en la cama de sus padres es necesario llevarlo de vuelta a su cama
cuantas veces sea necesario, sin hablar ni discutir. Los niños se comportan mejor
cuando identifican un modelo en el que puede confiar. Enseñarles a dormir
siempre a la misma hora, en su camita, con o sin osito o mantita, les ayuda a
entender lo que se espera de ellos. La rutina es lo mejor en estos casos.
Evitará situaciones de ansiedad, y de innecesarias negociaciones. Una buena
rutina a la hora de dormir puede durar de 15 a 30 minutos. Entre la ducha, los
mimos, la limpieza de los dientes, los cuentos o las canciones, las oraciones,
y lo que les ocurra, el niño seguramente conciliará el sueño más
tranquilamente. Se debe intentar mantener la rutina en los mismos horarios
todos los días. Así estarán educando el sueño del hijo.
Es conveniente que el niño
pequeño se duerma siempre en el mismo lugar. El cambio de lugar, de cama, etc.,
puede dificultar el desarrollo de su modelo de dormir. En el caso de padres
separados, como no se puede compartir el mismo lugar, es recomendable que se
esfuercen para mantener la misma rutina en cuanto a los horarios y las
costumbres. Cojines, mantas, y objetos de estimación similares, y empleados a
la misma hora. Es necesario seguir la misma estructura y rutina a la hora de dormir.
No es bueno dormir con los padres en algunos
casos
Para los niños es una maravilla
dormir con sus papás. Pero si ese hábito se convierte en una rutina, puede
haber consecuencias no muy agradables. Dormir en la cama de los padres
generalmente está contraindicado. Es necesario enseñar a los niños nociones de
privacidad desde la más temprana edad. Cuando es todavía un bebé se
puede hacer algunas concesiones, pero a partir de los 3 años de edad, dormir con
los padres, puede hacer con que el niño o la niña no desarrolle su
individualidad ni la seguridad en sí mismo. Se puede convertirse en un niño
dependiente e inseguro.
¿Puedo dormir aquí?
Muchos niños sufren por la noche,
con los miedos a la oscuridad, a los imaginables "monstruos", etc. El
niño debe aprender a superar sus miedos, con la ayuda de sus padres. Y esta
ayuda consiste en hacer con que el niño se enfrente y no huya de la situación.
Hay que tener mucha paciencia, pero también mucha firmeza y persistencia. Todo
es una cuestión de tiempo. Cuando el niño tenga miedo es preferible que
quedes un rato en su cama para tranquilizarlo que llevarlo a la cama de los
papás.
Dormir en su habitación, para
ellos, es estar "lejos" de papá y de mamá. Es separarse de ellos.
La hora de dormir es entendida
por ellos como la hora de separarse de los padres, de sus hermanos, de sus
juguetes, y de todo lo que podría estar haciendo. Esta es la razón por la que
la mayoría de los niños se vaya a la cama siempre protestando. Por eso, como
cualquier otra necesidad, el dormir solo también se aprende. Lo ideal es que
entre los tres y los seis meses de edad el niño ya esté durmiendo solo o con
sus hermanos. Para los niños eso significa dar un paso a la autonomía; para los padres
es recuperar intimidad. Superada esta primera etapa, podrá aparecer otras.
Por ejemplo: cuando el niño ya consigue salir de la cuna y camina. Esta otra
etapa suele aparecer entre los 12 y los 18 meses de edad. Luego, la conocida
ansiedad de separación irá decreciendo poco a poco a los tres años de edad. Y a
los cuatro años empezarán a aceptar la separación parcial de sus padres porque
a esta edad ya van al colegio, y van a jugar a la casa de amiguitos.





















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